domingo, 10 de junio de 2012

VISITA ILUSTRE (PARTE 2)

Ya las catorce.
Nadia y Laura decidieron lavar los platos y limpiar la mesa.
-Vos cocinaste, ahora nos toca a nosotras-
Me fui al living. No tenía ganas de andar por internet. Cambié de radio y me recosté en el sillón. No soporto la 100, no me cuadra por qué a Na le encanta. Yo soy de la Aspen, así que puse Aspen. Me agarró una modorra importante. Levanto la vista y aparece Laura.
-¡Qué carita! me mentiste, me parece que anoche cogieron de lo lindo y ahora estás fusilado-
-¡¡¡Ojalá!!! No hicimos nada anoche, si le vino en serio. Me quedé viendo videos en internet- se sentó en el otro sillón y se descalzó. Empezó a reírse, soltándose el pelo.
-Anoche tuve una noche remala-
-¿Mal cogida acaso?-
-Ni eso, si fuera por coger al menos. Al hermano de la pelotuda esta de Cony no lo espero más, me dejó plantada dos veces ya-
-Se dio cuenta que estás loca, por eso-
-Ay, qué pedazo de hijo de puta que sos- me dio una patadita con su pie izquierdo, como buena zurda que es.
-Mucho bla bla bla- apareció Nadia y se sentó a upa mío. Cuando puso su mano en mi entrepierna, noté la mala expresión de Lau y Nadia tomó la palabra.
-¿Así que el hermano de Cony te dejó de clavo?-
-Sí, me cansé de ese pelotudo. Da más vueltas que la calesita-
-Como hacés vos con los tipos ¿viste, viste qué feo es sentirse boludeado?- qué maliciosa mi mujer, por Dios. Esa tarde estaba contenciosa. Menos mal que son amigas, pensaba...
-Eso mismo pensaba anoche. Llegué a casa temprano, prendí la tele y me tiré en el sofá...-
-¿En el sofá? ¿y tus viejos?-
-De vacaciones, se fueron la semana pasada-
-Ah, por eso viniste entonces- más maliciosa mi mujer aún.
-Un poco por eso, si vos sabés que eso de estar sola en casa me pone nerviosa. Otro poco porque tenía ganas de verlos y otro poco porque quería caminar-
-¿Viniste caminando con este calor?- ella vive a unas veinte cuadras de nuestra casa.
-Estoy loca ¿no?-
-¡Vos lo dijiste!- respondí. Me dio otra patadita.
Se levantó para ir al baño y al verla de espalda, supe que estaba igual que cuando teníamos 25 años. Me colgué recordando esos años cuando sonó el teléfono y Nadia atendió. Casi nadie me llama al teléfono de línea, así que ni lo atiendo. Ese llamado me trajo de nuevo a este domingo. Tal la costumbre de Nadia, se va a hablar al patio. Regresa Laura del baño y va con Nadia. Oigo el diálogo....
-Llamó mi mamá-
-¿Tu mamá? ¿cómo está? hace tanto que no la veo-
-Ahí anda con su vida de siempre, le dije que estás con nosotros-
-¿Y qué te dijo?-
-Que no te casás más, vas a quedar soltera-
-Siempre lo mismo tu mamá, muy graciosa- cara de culo de Lau.
-Bueno, vamos adentro-
-Decile a Gastón que salga con nosotras-
-¡¡Mi amor!! ¡¿venís al patio?!-
Fui tras ellas.

Estuvimos un buen rato los tres a la sombra del único árbol del patio. No es gran cosa, pero al menos algo de patio con un poco de verde tenemos; alcanza para tener la pileta, el tilo y un poco de espacio para moverse y colgar la ropa. Gracias al muro alto hay intimidad para andar en pelotas si queremos. De hecho, Nadia y yo hemos cogido varias veces durante los veranos. Ahí estábamos los tres en plena tarde ya sin indicios de sol.
-Mierda que se puso feo-
-Y vos que viniste caminando para tomar sol-
-Encima ni plata traje para volver en bondi si llueve-
-Quedate si se larga a llover, no te vas a empapar por volver caminando-
-Que se moje, así se le pasa la calentura que debe tener encima- y Na sigue maliciosa!!
-Pero Nadia, un palo atrás de otro, si te molesto tanto me voy entonces- Laura se calentó en serio.

No entendía la mala predisposición de Nadia con Laura esa tarde

-Mejor me voy a dormir un ratito a la cama, me duele mucho la cabeza-
-¿En serio?- le contesté.
-Quedate con ella, estoy cansada, en un rato vuelvo-
La vimos entrar y nos quedamos en silencio. Luego de unos cuantos segundos callados tomé la palabra:
-No sé qué le pasa hoy-
-Todo mal conmigo, se la pasó bardeándome desde que llegué-
-Debe ser la menstruación, le agarra la agresión cuando le viene, todos los meses es lo mismo-
-¿Y vos?-
-¿Y yo?-
-¿A vos no te agarra de no poder hacer nada?- empecé a reírme. Laura volvió a atarse el pelo y se acostó boca arriba en el pasto.
-Me hago la paja y  ya está-
-¿Así de fácil?-
-Y obvio, se descargan los testículos y chau dolor-
-Mirá vos qué suerte los hombres, con una sacudida ya fue. Nosotras tenemos que andar como una semana con los pelos de punta- creo intuir adónde quiere ir la flaca con la charla...
-¿Vos también te ponés loquita?-
-No como tu mujer, a mí no me gusta hablar con nadie y no hablo con nadie cuando me viene-
-Quiere decir que por ahora no te vino-
-Exacto, pero cuando me va a venir me agarra un calor terrible allá abajo, me quema...-
-Eso es calentura-
-Seguro ¿no?-
-Y... tenés un óvulo pidiendo ser fecundado. Tu cerebro activa las hormonas sexuales para que a vos te agarren ganas de sexo y te fecunden el óvulo. Seguro que te viene y chau calor ¿no?-
Exactamente ¿y cómo sabés tanto de endocrinología?-
-Leí en internet-
-Y por lo que leíste, debo tener el óvulo ahí en la gatera- risas de los dos, pero el clima de a poco empezaba a tomar temperatura. Notaba la transpiración de Laura
-Estás empapada, che-
-Uh, sí, estoy toda transpirada ¿puedo pasar al baño así me seco?-
-Vaya, nomás-
Me fui a ver a Na a la pieza. La encuentro hablando por teléfono mientras se cambiaba de ropa
-¿Qué estás por hacer?-
-Me llamó mi mamá de nuevo, me voy a verla un rato-
-¿Otra vez problemas con su noviecito?-
-Algo de eso-
-Pero está Lau de visita ¿le digo que vaya con vos?-
-Si quiere que se quede, que haga lo que quiera, siempre hace lo que quiere-
-Ahora está en el baño lavándose-
-Laura, me voy a ver a mi mamá ¿te quedás con Gas?- Lau sale del baño y viene a nuestra habitación.
-En cualquier momento se larga a llover ¿vas a ir igual?-
-Sí, hace rato que no paso por su casa- termina de ponerse el pantalón
-Bueno, me voy a mi casa entonces a ver si me agarra el agua, que ando sin plata y sin paraguas-
-Las acompaño...- fui con ambas a la puerta
-¿Vas conmigo?- pregunta Nadia a Laura.
-No, gracias, me voy mejor. Por ahí llego antes de mojarme- justo se escucha un trueno.
-Nadia, mejor quedate-
-Voy igual, mi amor- me da un pico y justo pasaba el colectivo. Lo corrió y lo alcanzó. Laura me toma de la cintura, me da un beso en la mejilla y se iba a pie. Dobló en la esquina y entré.
Pensaba en la ocasión perdida para estar a solas con Laura, como hace años no la tenía y no la tuve. Se oye otro trueno y empezó a lloviznar. Otro trueno y se descerraja el cielo. A los cinco minutos tocan el timbre. Corro nervioso a la puerta sabiendo quién podía ser.
-¡¡Dale, abrime la puerta que me empapé!!- abro y al verla pasada por agua, con toda la musculosa violeta pegada al cuerpo, me hizo hervir la sangre.
-Vamos al baño, que te alcanzo un toallón-
-Pero tuyo, de la conchuda de tu mujer no-
-¿Cómo que conchuda?-
-Me re deliró hoy... la puta madre que me tuve que ir antes-
-Y la otra loca se fue igual-
-Estamos solos entonces- me decía secándose las piernas ...esas piernas...
-Estamos solos- se sentó en el bidet y empezó por los brazos.
-No tengo nada para que te cambies-
-Me quedo con esto puesto, que se seca enseguida con mi calentura-
-¡¡¿CON TU QUÉ?!!-
-Ups, con el calor de mi cuerpo quise decir- mirada intensa a mis ojos
-Bueh, me voy a la cocina a preparar mate- caminé algo nervioso. Estaba solamente con el pantalón corto. Me miro y estaba completamente duro. Pensé que seguro me vio, pero pensé que ciertas situaciones se dan en ciertas películas. Pongo la pava, preparo lo demás y aparece en el umbral de la cocina. Noté que dejó el corpiño en el baño, y al adivinar sus pezones bajo la ropa, pregunté:
-¿En serio no querés una remera mía al menos? ¿un corto?-
-Dejame así, en un rato se seca esta musculosa- miro su jean corto...
-No insisto más ¿tomamos?-
-Dale-
Se sentó a mi lado con el pelo suelto y mojado. Afuera llovía a dos manos, ni puedo dejar de mirarla ahora que puedo. Realmente está tan buena como hace ocho años atrás. Sigo deseándola con locura.
-Laura ¿y tu vida amorosa?-
-Ya te dije que es un desastre, no pego una-
-¿Y lo otro, cómo andás?-
-¿Lo sexual? y... escaso, por no decir nada-
-¿Ni un polvo ocasional?-
-Ni eso, ni para sacarme las ganas. Hace tanto que no me cogen-
-Entonces tanto furcio no es casual-
-¿Por lo de la calentura decís? ja ja, ya ni sola me consuelo...-
-Vos estás en llamas en serio- silencio nervioso. Laura empieza a reírse con ganas, se levanta de la silla y apoya los codos en la mesa.
-Te cuento un secretito...-
-¿Secretito?-
-Sí.... anoche dormí poco... no daba más... chorreaba a full... voló la tanga... y me consolé sola...-
Otro silencio y me sale espontáneamente:
-¿Un polvito no da?- nos reímos ambos.
-¿Te volviste loco?- ahí me di cuenta de lo que dije. Volvió a sentarse.
-Perdoná, me salió así de una-
-Estás loco ¿y si llega a venir Nadia?- ya cuando dijo eso me abrió la puerta de par en par, todo el tiempo supo a qué vino y cómo lograrlo.
Una mujer sin códigos, con doble moral.
-Repetí eso de vuelta-
-Claro, boludo. ¿y si viene Nadia qué? ¿cómo explicás que estás garchando?- volvió a levantarse y esta vez vino por todo. Se sentó a upa mío y me abrazó pasándose la lengua por los labios. Lentamente se acercó a mi boca. Seguía lloviendo. En pleno in crescendo... suena mi celular...

sábado, 9 de junio de 2012

VISITA ILUSTRE (PARTE 1)

Un domingo de febrero cualquiera, al borde del diluvio. Eran las once de la mañana y en medio de nuestro desayuno, suena el celular de Nadia.
-Uy, es Laura!-
-¿A esta hora, qué quiere?- me dije
-Hola, loca, qué raro vos a esta hora ¿qué querés? ¿venir a almorzar? bueno, esperá que pregunto -ahora me habla a mí- che, quiere venir a comer con nosotros Laura-
-Decile que venga- me hice el dubitativo...
-Dijo que vengas, te esperamos entonces-
Este fue el puntapié inicial de este domingo cualquiera; al borde del diluvio. con un calor categóricamente intenso y una visita inquietante.

Nadia y yo llevamos hasta ese momento unos cuantos años juntos, con los altibajos de toda pareja arrutinada. Ambos con 33, bien físicamente, bien sexualmente. Cuando andamos por la calle nos miran. Y cuando nos miran los más chicos (léase los de 18, 19, 20 años) nos reímos de nuestra sensualidad madura.
-Seguro se peleó con los padres de nuevo-
-Ya sabemos que es complicada, Na. Está más loca que la mierda-
-¡Y no aprende, eh!-
-Para nada, así va a terminar: sola. Va a tener que pagar para que la cojan, o matarse a pajas-
-¡¡Qué exagerado que sos!! alguno se la va a poner, y además... qué sabrás vos si se mata a pajas-
Pronto fueron las doce.
Doce y diez sonó el timbre. Fui a atender creyendo que era Laura y me encontré con una testigo de Jehová que en diez segundos me taladró el bocho con el fin del mundo y me acusó de llevar una existencia inmoral y que solamente su iglesia podía darme la salvación.
-Si fuera el fin del mundo como decís, nadie se salvaría porque es el fin mismo. Así que tu discurso no es creíble ¿o va a desaparecer todo excepto TU iglesia? ¿y cómo me van a salvar si dejan morir a la gente que necesita sangre.....eh?-
-.....-
-¿Quién era, vino Laura?-
-Creí que era ella, era una charlatana de los testigos de la nada-
-Cómo rompen las pelotas-
Seguimos ordenando un poco la casa. A eso de la una menos veinte vuelve a sonar el timbre.
-Dejá que voy yo ahora- dijo Nadia. Pasan unos minutos y vuelve de la vereda.
-¿Y quién era ahora?-
-Un vendedor, por poco me obliga a comprarle!-
-Me hubieras llamado-
-No hacía falta-
Pasaron otros pocos minutos y otra vez el timbre. No recuerdo si alguna vez un domingo por la mañana hayan llamado tantas veces seguidas a la puerta. Fue Nadia de nuevo, pero esta vez fastidiada. Cuando abrió la puerta con ganas de putear a quien era, el malhumor se le esfumó. Al fin apareció la esperada visita.
-Hola Gastón, dónde estás metido, llegué- me levanté de la mesa de la cocina y fui a buscarla. Cuando la vi tuve que disimular la reverenda erección espontánea que "apareció", no podía haberse vestido más sexy porque no sé. Pantalón corto de jean, musculosa violeta bien ajustada con ombligo al descubierto y sandalias también violetas
-Che, muy producida para la ocasión- nos dimos un abrazo, un beso y me tocó la cola a la pasada como sin querer
-Y hace calor, boludo. De paso tomo sol-
-¿Cómo andás, boluda? -interrumpió Nadia -llegaste casi para comer-
-No creías que iba a venir más temprano, seguro ustedes se levantaron tarde ¡andá a saber la nochecita que tuvieron!-
-¿Y tu nochecita?- pregunté con ambigüedad entre risas -porque nosotros tuvimos visita-
-¿Y quién vino?-
-Andrés vino- dijo Nadia con mueca
-¡¿Andrés?!- no caía Laura -ah, Andrés, justo vino ¡qué mal!- empezó a reírse
-Así que cada uno con su almohada y a otra cosa- contestó Nadia
-Entonces los acompañé, mi noche fue un clavo...-
-¿Qué pasó anoche?- pregunté
-Me iba a encontrar con el hermano de Cony, mi amiga, y ni apareció. De bronca me acosté temprano-
-¿Y qué es "temprano"?- quise saber
-Las dos de la mañana. empecé a ver una peli y palmé-

Fuimos los tres a la cocina y nos organizamos. Seguí cocinando mientras ellas ponían los platos, los cubiertos, los vasos, limpiaban la mesa. Hablaban de boludeces variadas, bueyes perdidos y encontrados. De tanto en tanto. miraba de reojo a Lau y concluí en que aún estaba tan buena como hace tiempo atrás. O tal vez mejor, ya que con sus 33 años como nosotros (en un lapso de dos semanas coinciden nuestros cumpleaños), sumaba rodaje de vida a su envase. No, nosotros no estamos hechos mierda como supondrán. Nadia está muy bien, físicamente en su plenitud. Pasa que al estar tanto tiempo juntos ni noto los cambios. Deduzco que está bien por la forma en que los tipos la miran por la calle, los pendejos ni hablar, la cogen con la mirada...Y el hecho de tenerla y de darle matraca tan seguido, he perdido la perspectiva. No así con Laura, que de tanto haberla deseado y tanto darme la cabeza contra la pared, se tornó una "cuestión de estado" la ilusión obsesiva con su cintura, sus pechitos y sus piernas largas que me rozan a la pasada

Efectivamente: antes de Na, la abordé de todos los flancos posibles hasta que me resigné y di por perdida la conquista. Luego apareció mi mujer en mi vida. Asunto casi concluido ¿casí? Si no fuera porque luego Laura y Nadia se hicieron íntimas amigas (parece una broma pesada del destino) la hubiera olvidado de seguro. Y no!. Laura siguió habitando en mi existencia; luego se abrió unos tres años cuando conoció a un tipo con bolsillo generoso. Un tipo que en realidad le duró diez meses. Los dos años y dos meses restantes estuvo sola y distanciada. Supe de un par de revolcadas ocasionales que tuvo por un amigo en común que no sabe Laura que somos amigos y me tuvo al tanto involuntariamente. Y nada más.
De la nada volvió a nuestra rutina hace unos dos años y medio pero viéndonos menos. En ese lapso, Nadia y yo formalizamos y nos fuimos a vivir juntos. Algunas veces Laura se quedó a dormir en casa. Y algunas veces esto fue motivo de quilombo.
Así hasta este domingo.
Retorno a Laura No puedo evitar mirarle las piernas y el culo. Se ata el pelo y me mira
-¿Falta mucho para el morfi?-
-Casi, casi-
-Gastón, estás más gordito, se te ve re bien, estás re lindo-
-Porque lo hice engordar ¿te acordás de lo flaco que era?- agregó Nadia
-Estaba flaquito, miralo ahora vos-
-¿Tanto se me nota?-
-Y... tenés la cola más rellenita-
-Bueno, no mires mucho-
-Dejala Na, con mirar no hace nada-
-Hubiera mirado antes cuando tuvo la oportunidad, y no ahora que sos mío-
-Ay, Nadia, te pensás cualquiera- Laura no se calló, nunca se calla
-A mí no me tomes por tarada, cuántas veces te hiciste la linda adelante mío y cuando él estaba solo lo ignorabas-
Decidí cortar este diálogo invitándolas a almorzar
-Apréstense para el almuerzo!- miro el reloj: trece y treinta. Pienso que voy bien, calculé el tiempo exacto

El almuerzo se pobló de bueyes perdidos y encontrados. noto en Nadia esa incomodidad de su pérdida de la paciencia. No entiendo por qué comportarse así; jamás estuvo agresiva con Laura de esta manera como hoy. Sí es de tirarle palos pero nunca la agresión directa. Nunca así, ni cuando después de una madrugada de sexo agotador de la nada me preguntó lo inevitable:
-Decime la verdad ¿qué onda realmente con Laura? ¿Hubo algo entre ustedes antes de que aparezca yo, te la volteaste? para no quedar como un imbécil, le aseguré que sólo unos manoseos, unos besos y quedó la cosa en suspenso, que nunca aclaramos qué queríamos y no la seguimos. Jamás dije que ni un roce hubo.
Lo más perturbador es que cierta vez, Nadia le preguntó a Laura qué pasó (una vez que salimos los tres a tomar un café un viernes por la noche hace unos meses), como si no me creyera. Pero sin jamás ponerse de acuerdo conmigo ¡¡Laura dio una versión similar de los supuestos hechos!! ¡¡y sin jamás haberme escuchado!!
-Nunca nos preguntamos qué queríamos, nunca me propuso ir más allá-
-¿Y lo otro?-
-¿Lo otro qué? ¿sexo? me hubiera gustado pero no me animé a decirle que sí, que quería coger con él. Pensé que era de calentura, así que le dije que sexo con él, no-
-¿Por qué no?-
-Ni idea Nadia, me quedé con las ganas!!-
Encima de mentirosa, hija de puta. Debe ser el instinto competitivo femenino que las hace sacarse los ojos las unas a las otras. Nunca pasó nada entre nosotros. Yo mentí para no pasar por mamerto. La otra mintió para incomodar a su amiga, mi mujer; para hacerla dudar de mi fidelidad y de nuestra amistad.
Y mi mujer, otra loca en este sentido. Elegir de amiga íntima a quien la cree como una tercera en discordia. Cualquier otra le hubiera pegado una patada en el orto para mantenerla lo más lejos posible del marido. Pero no, Ahí están, como si nada pasara, y eso que hace unos minutos estaban casi de los pelos.


sábado, 29 de enero de 2011

MARIPOSA DE UNA MAÑANA - PARTE 2

-Antonella, uauh, qué hermoso nombre- me repiqueteó durante toda esa noche. Trataba de conciliar el sueño y su carita y su voz que al fin conocí se omnipresentaban en cada parpadeo.
Pasó la semana.
Llegó la nueva clase y antes de entrar un percance familiar de urgencia hace que me retire a las apuradas sin poder verla una vez más. Otra semana más para hacer el intento!.
Otra semana llegó.
Sabía que era ahora o nunca.
Para mi sorpresa, esa clase a la cual falté se armaron unos grupos de trabajo y la profesora me vio parado solo delante de la clase mirando a la nada
-¿No viniste el lunes pasado?-
-No-
-Armamos los grupos, buscate uno enseguida- estaba mirando a la profesora cuando esa misma voz con la cual soñaba cortó el silencio...
-Dale, vení con nosotras-
-¿Ustedes?-
Antonella levantó su mochila invitándome a sentarme a su lado ¡¡a su lado!! me senté y olí su perfume; cuando al fin la miré a los ojos por primera vez se presentó con voz muy segura...
-Hola, yo soy Antonella, ellas son mis amigas Moni y Florencia ¿vos, tu nombre?-
-¿Yo? Chris. Hola chicas, disculpen pero bueno, no pude venir la otra clase, gracias por salvarme del abandono...-
-¿Abandono?- dijo Florencia y empezó a reírse
En cinco minutos pude radiografiarla. Tenía alma de líder. Al hablar se le notaba la firmeza conque exponía sus ideas y debo admitir que era una mujer de muy buenas ideas. No titubeaba para nada. Una mujer así sencillamente es lo que todo hombre debería tener como pareja.


-¿Sabés algo de Florencia? nunca más me llamó ni me escribió, me borró del facebook también, no puede ser que se haya solidarizado con la otra. Parecen pendejas de quince años!!-
-Florencia no la está pasando bien, cortó con el novio hace unos meses y creeme: se "puso" del lado de Anto, dirás que es cosa de pendejas pero es cosa de mujeres-
-¿Y vos, Moni? ¿por lástima aceptaste hablar conmigo?-
-Noooo, sos como un hermanito menor, puedo darme cuenta lo que estás sufriendo por la otra, si esa última vez que se hablaron parecías haber muerto cuando te dijo que la cosa no iba más-
Me revolvió la memoria emotiva. Agaché la cabeza y empecé a llorar.
-Nooo, mi amor, no llores más... bueh, largá todo que yo te abrazo, no guardes nada que te va a hacer peor-
-Soy un cobarde Moni, si me hubiera jugado el todo por el todo capaz que lo dejaba y se arriesgaba por mí, ahora ya está, ya se casó-

sábado, 16 de octubre de 2010

MARIPOSA DE UNA MAÑANA - PARTE 1

Hubiera querido que suceda de otra manera o en otro momento de mi vida. En otro contexto. No. El maldito destino del orto quiso que suceda ahora, no cuando yo quise, sino cuando a ÉL se le dio la gana.
-Hola ¿ya me estás esperando? Se atrasó el colectivo, bancame diez minutos que ya llego, el tránsito está endiablado-
-Dale ¿te pido algo?-
-Cuando llego pido yo, gracias por la atención- este encuentro se está produciendo demasiado tarde; ahora que la historia con ella es historia juzgada (no con quien me voy a encontrar: no se abalancen, ya sigo) al fin me encuentro con la silenciosa espectadora de mi silencio cobarde y tormentoso.
Me trae a la realidad una ambulancia en plena carrera loca. Miro a la esquina y se detiene el 141; ahí baja ella, acelera el paso y me reconoce entre los pocos parroquianos.
-Chris, cómo estás tanto tiempo perdido!!! Dame un abrazo-
-Hola Moni, te extrañé tanto...- nos abrazamos. Me mira a los ojos sabiendo todo.
-Sos un tarado Chris ¿por qué te quedaste callado? estaba todo bien entre ustedes y la embarraste feo-
-Me dí cuenta tarde de lo que sentía-
-¿Tarde? ¿estás hablando en serio?- ya nos sentamos, acomodamos, Mónica pidió Pepsi, apagamos los celulares para que no interrumpan y quedamos cara a cara.
-Sabía lo que me pasaba, pero fue más fuerte de lo que pensé. Estoy destruido flaca, ya no hay más nada que hacer- agaché la mirada.
-No Chris, ante la muerte no hay más que hacer, para lo demás siempre hay algo-

Recuerdo esa noche. Estaba fastidiado del griterío del aula. Me sentía encerrado en un nido de cotorras. El profesor ya tendría que estar dando la primera clase. Y apareció sin decir palabra. Ese silencio retumbó más que todos los murmuros juntos. Se acomodó no muy lejos mío. ¿Me habrá visto?
-Uhhhh, mirá qué hermosa rubia nene, es una muñeca- me dije. Su carita transmitía tanta seguridad y sus ojos emanaban una energía extrañamente contagiosa, la delicadez de sus movimientos: delicadez y firmeza, qué equilibrio. Pasé toda esa semana colgado con esa chica, y para mi cotidianeidad, la imaginaba inalcanzable.
-Una mina así jamás se fijaría en un mamarracho como yo, tiene todo lo que me gusta del sexo femenino. Y porque tiene todo, no tengo nada para ofrecerle- ¡vaya optimismo!

-No flaca, en este caso no hay retorno. Ella eligió y yo perdí-
-Chris, por favor, basta de pensar así. Cuando hablamos anoche por celular, te juro que dijiste exactamente lo que esperaba que digas de Anto. Pero al mismo tiempo, que lo hayas dicho me sorprendió. No solo por lo que sentís por ella, sino por cómo lo dijiste-
-Es como digo, todos se daban cuenta, ya no podía seguir haciéndome el boludo-
-¡Si te hubieras visto a un espejo cada vez que estaban juntos! te brillaban los ojitos-
-Soy realmente idiota...-
-No te culpes, cualquier hombre se enamoraría enseguida de Anto con conocerla un poquito-
-Como yo...-

Esas primeras clases me distraje un poco. La miraba prestar atención y volaba. En lo único que pensaba era en tomar valor para acercarme y hablarle. Pero me frenaba. Y nada. Clase a clase siempre lo mismo. Una vez, llegué tempranísimo. Me senté en la entrada a esperar a que termine la clase anterior, me acomodé en el piso y saqué el libro que estaba leyendo en esos días para avanzarlo un poco (un autor brasileño, es lo que recuerdo) cuando la vi llegar. Le presté atención un poco más. Ahí descubrí que se trata de una mujer sencillita. Y que físicamente no está naaada mal. Se quedó parada muy cerca mío. Se acercó una compañera y se pusieron a hablar de bueyes perdidos cuando no sé por qué dijo su nombre.
-Ah, yo me llamo Antonella-

domingo, 10 de octubre de 2010

LA TAZA DE TÉ - PARTE 7

Pasé la noche en vela.
Ni siquiera me tomé la molestia de llamar a mi trabajo para avisar que no quería ir. En verdad me importaba un cuerno el futuro de mi vida. A esta edad, sin pareja, sin hijos, sin conocer el sabor de la familia propia... no, no soy un veterano solterón; sólo diré que crucé la barrera de la segunda edad, la treintena, tres por diez más otro añito, treinta y uno. Desde que la susodicha Carolina irrumpió en mi lastimosa vida, sin saber ella por supuesto mi pasado, se agravó mi arena movediza. Arena movediza, hermoso término para adjetivar mi existencia. Tanto dolor, tanta negación sistemática, tanta carencia de amor, que no tengo dentro mío un jardín; no señor, es un desierto, el desierto de Atacama. Qué puede saber la pobre Carolina, si esa noche fue todo ella, ni se mosqueó en saber algo de mí más que mi nombre, mi carrera de Bibliotecología, mi edad y mis tragos favoritos.
Miro el reloj. Siete de la mañana. Cierro los ojos para fantasear con ella...

Creí retosar un ratito. ¡Las cuatro de la tarde!
Me levanto sobresaltado, me cambio y nunca me pregunto por qué reacciono así a veces, atino a buscar la primera ropa que hallo. Tomo la billetera (ya con poca plata) y corro a la parada del 106. Luego de bajar en Caballito y caminar en trance a la facultad me cruzo con aquella amiga.
-Hey Javier, volviste a cursar!!!-
-¡¿La viste a esa putita de mierda?!- se asustó.
-Calmate un poco, yo te avisé, no pierdas los estribos por favor-
-¡¡Vos sabés dónde está, decime, daleeeee!!!-
-¡¡Soltame, me vas a lastimar el brazo!! ¡¡la campera, animal!!-
-Por favor- ya lloraba, más tranquilo.
-No la busques más, te va a agarrar una recaída...- me susurró. A esta altura se arremolinaron varios chicos a la expectativa.
-Permiso, este salame me busca a mí- entre todos los curiosos, se asomó la cabeza colorada.
-Caro, cortale el mambo- le dijo Guadalupe.
-A ver nene, a ver si entendés un poquito: nadie es dueño de esta argolla, y vos no estuviste ahí que yo sepa- trató de intimidarme y logró que todos los chusmas se rieran cuando efectivamente con su mano izquierda se agarró su zona íntima.
-Loser, quién va a querer coger con vos, si das lástima, mirá esa facha, sos una lombriz mutante-
Estallaron las risas. Ahí yo, en medio de la masa. La miré a los ojos y agaché la vista a la calle. Carolina se reía con ganas. La amiga estaba dura, intuía alguna reacción mía.
-Vamos colo, mejor rajemos de acá, yo lo conozco...-
-¿Ah, sí? No pierdas el tiempo, si es una mierdita, seguro que es puto- ya no me contuve más...
-¡¡AHORA VAS A VER QUÉ PUTO SOY!!- agarré un pedazo de baldosa floja del piso y con la otra mano la cacé de los pelos. Acá todos quisieron venirse al humo. Los gritos de Caro no hicieron otra cosa que desquiciarme.
-¡¿Por qué no gritaste así en el telo ese día?!-
-¡¡Llamen a la cana, me va a matar!!- enseguida alguien (seguro) marcó el 911. Nadie se animaba a acercarse a separarnos. Nos rodeaban azorados.
-Dale, repetí de nuevo todo-
-Pará enfermo, soltameeee!!!- cuando dijo esto le pegúe un rodillazo en la costilla. Ya no respondía por mi mismo. El grito de dolor que dio me quedó marcado de por vida.
-¡¡Por qué no dijiste que sí, maldita, lo único que quiero es amar!!- me dispuse a darle el baldosazo. Ahí me dijo todo lo que les conté al principio y no recuerdo más nada de nada. Entré en trance neurótico y no desperté quién sabe hasta cuándo.

Volví en sí alguna vez.
Jamás me dijeron cuánto tiempo estuve colgado. Al despertar me encontré rapado y encerrado en el pabellón de psicóticos peligrosos. Cuando tomé conciencia de lo que hice fue tarde. Aparentemente me darán perpetua por mi estado mental. El juez parece que me considera un tipo demasiado peligroso para andar libre. Un enfermero me dijo que pasaron unos cinco meses desde que llegué ahí.
-¿Cinco meses?-
-Das miedo macho, estuviste hecho un zombie. Comías, cagabas, meabas, hablabas en trance. ¿Recordás algo de lo que hiciste desde que llegaste?-
-Lo último que hice fue darle un cascotazo en la cabeza a Carolina-

Raro. Tengo lapsos de lucidez y parezco una persona sana y normal. En el medio sufro estos ataques de inconciencia conciente que cada vez son más frecuentes. Como esta vez maté a una persona, los médicos coinciden en que ya ni puedo soñar con andar libre por ahí. Y como encima, el fantasma de ella me persigue y hostiga todas las noches, mi salud está colgando de un hilito descosido.
Algún que otro amigo me visita. Una vez vino esta amiga de la facultad, y me pidió perdón por no cuidarme, por no hacerme entender que era un riesgo para mis delicadas neuronas una mujer así.
-No te castigues más, Guada, no la justifiques, yo no tuve que hacer lo que hice, no te disculpes de nada-
Con los años las visitas se esfumaron. Y los lapsos de lucidez son cada vez más escasos.
Hasta que un día uno de los doctores que me sigue de cerca, tuvo una idea: para que acepte la muerte de mi amada (y probar si así, los ataques neuróticos nocturnos cesan) decidió llevarme al cementerio británico... custodiado por supuesto.
Así fue que volví a visitarla. Y pude regalarle esas flores que siempre quise regalarle.

Cada tantos meses, me llevan de paseo. Y al ver la inscripción que dice "Carolina Murdoch - 1979/2004" juro que me arrepiento de ser un pobre enfermo. Aunque despotrique sin sentido.

FIN.

miércoles, 6 de octubre de 2010

LA TAZA DE TÉ - PARTE 6

Bien, ese domingo me levanté a eso de las diez. El diariero ya me trajo La Prensa. Desayuné opíparamente y leí el dominical. Salí de casa y caminé sin apuro hasta Lope de Vega. Qué tranquilo es Versalles el domingo a la mañana. Llegué a la parada del 53 y a la hora llego a la casa de mi primo. Pasé una bonita tarde.
-¿Estás mejor de tus rayes? ¿seguís viendo al terapeuta?-
-Religiosamente, Hugo. Religiosamente-
Pedazo de idiota, si supieras que solamente fui a tratar de sacarte el 38 y no me diste ni la menor chance ¡forro!.

Volví a casa a eso de las 5. Estaba al pedo. No hay futbol, no hay películas buenas, no hay una reverenda mierda para hacer. Vuelvo a salir, camino rumbo a la General Paz por Nogoyá. Veo venir un 47 y por instinto le hago seña. A veces no entiendo mis actos. Saco el boleto y todo se me vuelve blanco. De repente vuelve a mi cabeza Carolina; recuerdo su sonrisa y esa mirada prostibularia del sábado ese en la milonga. Esa mirada prostibularia al chongo ese en Once. Por puro silogismo deduzco que tiene actitud prostibularia.
Pelotudeces que se me ocurren...
El 47 llega a Segurola. En un flash toco timbre y me veo en la vereda. Del bondi todos miran y se ríen de mí.
-Ah, me confunden con uno de la farándula, siempre lo mismo- le digo a unos pibes que estaban tomando cerveza y los saludo. Los escucho reírse.
-Estos pendejos no respetan a nadie- ¿para qué bajé? uh, el 85, lo corro. Bajo en Primera Junta. Estoy a la deriva, me duele la cabeza, mañana hay que laburar, adónde voy, dónde estoy... uf, bajo a tomar el subte, me mareo, qué me pasa, Carolina por favor salvameeeeee!!!!!!

Esta búsqueda estéril por donde se la mire está hipotecando mi sistema nervioso; me siento en el vagón y miro a la gente. Recompongo mi estado. Todos me miran como si fuera un marciano. El subte inicia su marcha. Al llegar a Río de Janeiro conicide con el que va para Carabobo. Será cosa del destino o fue mi imaginación, la cosa es que esa cabellera volcánica estaba justo frente a mí. Se da vuelta...
-¡¡¡Caro!!!- fue mi grito espontáneo. La pelirroja me miró, se rió y me sacó la lengua. Saludó y el tren arrancó. Empecé a los golpes, casi parto el vagón de madera al medio. Como corolario terminé en la comisaría por desorden en la vía pública.
-Pero esa chica me está quemando el cerebro, oficial, no doy más, por qué no me ayudan a encontrarla ya que tienen la base de datos, es Carolina Murdoch...-
-A usted lo está quemando la pastillita que toma, Sr. Ruiz. No sea boludo y piense, que si sigue así le vamos a hacer una camita en el Borda-
-Yo no estoy loco!-
-Je, lo mismo dijo Adolfito hace 70 años-
-No estoy loco-
-Está bien , la loca es esa loca que lo tortura, váyase a un burdel y gárchese una puta, está pasado de calentura hombre, y la próxima se queda una semanita acá adentro. ¿entendió?-
-Gulp!-

Salí hecho un satanás. Me juré buscarla hasta encontrarla y violarla en medio de la calle si era necesario. Nena, con Javier Ruiz nadie se mete...