sábado, 6 de abril de 2013

ENTERRANDO A MAMÁ (PARTE 4)

BASTA DE PASADO. PROHIBIDO RECORDAR.

Así lucía la leyenda del cartel que Sofía acababa de construir y enmarcaba para colgar del living. Tomó una campera y se fue a caminar un poco, a dar vueltas por ahí sin necesidad de padecer el reproche de siempre desde la ventana de siempre con los gritos de siempre:
-¡¡¡Claro, te vas por ahí a buscar un machito y a mí me dejás sola, putita. Si nadie te quiere a vos, adefesio!!!- 
Por las dudas, y fruto del acto reflejo, dio vuelta la cabeza y respiró con alegría al ver la ventana vacía del balcón, al no oír más que el soplido del viento y las hojas rodar por la calle.
-A vos no te quiso nadie... a vos...- susurró.

Volvió a la heladería del último beso. Se pidió un cortado. A los 20 minutos una mano en el hombro la sobresaltó.
-Hola Sofi-
-Hola Mechi, por fin se terminó todo- se abrazaron y lloró como nunca. Mercedes no necesitaba más palabras que esas.
-A mirar adelante ahora, a buscarte un novio que te haga feliz-
-Yo quiero coger, nena, no doy más- se miraron y se rieron. Mercedes se sentó y se pidió otro cortado
-Debe ser raro para vos que nadie te esté insultando ¿no? ¡por favor, qué madre te tocó! ¿se puede hablar mal de ella?-
-Todo lo que quieran, a mí ni me interesa, total esa yegua ya hizo lo que quería, destruyó mi juventud, me dejó sin vida ¿podés decirme qué hago yo con 37 años? ¿qué tiempo me queda para vivir, eh? pronto voy a ser una señora de 40 ¡¡de 40 años y ni viví!!-
-Bueno, vos lo permitiste también un poco, porque cuando te pusiste firme para volver a laburar y dejar de vivir de la pensión de tu viejo, tu vieja se vino abajo mal. Si estas últimas semanas ya ni se le oía putear-
-Uf, qué se yo... ya está, ahora todo eso es historia y no tengo claro qué voy a hacer con todo-
-¿Con todo qué?-
-Si vendo esa casa y me voy a otro lado- Mercedes la miró fijo.
-¿En serio? ¿querés irte de acá?- la tomó de la mano.
-No, irme a otra casa por acá, mudarme de acá no-
-Pero pensalo muy bien, me imagino que querés hacer eso para despegarte de todo. Yo creo que con una mudanza no solucionás nada, deberías rehacer tu vida en ese mismo lugar y darte cuenta que se puede empezar de nuevo. Seguramente a tu viejo le encantaría que esa casa tenga la alegría que él tuvo-
-¿Te acordás de mi viejo todavía?-
-Obvio, cómo lo voy a olvidar a tu papá, si era un genio. Me acuerdo cuando me grabó en 3 cassettes los discos de Queen- siguieron conversando animadamente un buen rato.
-Che, Mechi ¿cuándo venís a comer a casa?-
-En la semana te llamo y vemos ¿tenés el mismo número de celular todavía? Deberías anotarte en facebook así estamos más en contacto-
-¿Facebook? mmm, me explicás cómo es y entro, no soy muy experta en internet-
-¿Pero en el laburo no manejás la compu?-
-Sí, pero mando mails nada más- Mercedes se rió de Sofía.
-Está bien, si tenés internet en tu casa te ayudo-
-No, no tengo en casa, mi vieja...-
-Sí, claro, la conchuda de tu vieja no quería...-
-Eso mismo, la conchuda...- se rieron juntas.
-Pero tenés el mismo número ¿no? ni me contestaste-
-Sí, el mismo. Llamame-



lunes, 11 de febrero de 2013

ENTERRANDO A MAMÁ (PARTE 3)

Al ver el llavero caer dentro de la boca de tormenta, pegó un grito que llamó la atención de los vecinos chismosos de todo barrio.
-Ay, viejo, esta chica quedó loca con esa Hortensia- murmuró una de las señoras más longevas de la cuadra, que la vio salir, tirar el llavero a la calle y entendió el saltito victorioso y posterior media vuelta a su casa.
-Espero que esa chica pueda ser feliz ahora, todo lo que tuvo que aguantar-
-Sí, viejo, cuántas veces la oímos llorar porque le echaba a las amigas de la puerta-

Sofía le echó lavandina pura a las plantas de la vieja. Quitó esas macetas del patio y las apiló en el fondo.
-Ahora, voy a poner todas plantas nuevas- en eso siente el teléfono que suena. Corre a la cocina a buscar su celular. Atiende. La llaman del trabajo. Trabajo que tomó igual pese a las pataletas de la madre. Trabajo que le ofreció un ex compañero del secundario que soñó con ella alguna vez, pero que hoy ya no. Conoce de su temple para atender gente insatisfecha mejor que varios.
-Che, nena, no tenés necesidad de volver ya, tomate tu tiempo para disfrutar la nueva vida-
-No, creo que con un par de días me basta, si de seguro me mude cuando pueda vender esta casa, si la vendo. Ya sabés, basta de pasado-
-Si, Sofía, ni me lo menciones, te escucho más aliviada-
-No se lo puedo decir a nadie pero sí, me alegré de que esta conchuda malparida se haya muerto-
-Entre nosotros... ¿sabías que le subió la presión y te fuiste a dar una vuelta igual?-
-Digamos que... la noté rara y la dejé sola, no quise escuchar sus insultos y me fui. Volví y estaba en el piso con la nariz largando sangre a chorros-
En estos 2 años que llevaba trabajando en la empresa de su ex compañero, entre horas y horas pudo contarle varias cosas puertas adentro. Los insultos, los gritos, las peleas, los desplantes, los novios que perdió, las amigas y amigos, todo. Que su carácter está a prueba de balas y que ningún berrinche la conmueve, que perdió parte de su vida.
-Bueno, cuando vuelvas la seguimos-
-Me salvaste la vida... chau-

Ella siempre supo que él la buscaba en esos años de final de secundaria. Los malos rumores (o no tan malos) le aconsejaban ni acercarse a la vereda. Lo hizo y fue un numerito más a la lista de echados de la casa de "la loca Hortensia". Recién cuando en una cena de egresados del secundario de hace cuatro años atrás, alguien le contó de todas las cosas que pasaba Sofía, pudo entenderla y se decidió a ubicarla sin tener que pasar por la casa. Así estuvo un año y medio hasta que lo logró. Así la convenció de trabajar en su flamante empresa como su asistente. Digo flamante porque una empresa de cinco años es lo que es: flamante.
Ese ofrecimiento fue el principio del fin de la tiranía. Ya con 34 años, era hora de hacer algo con su vida y aceptó. Se bancó los últimos atisbos de gruñidos de su madre y ésta, sintió por primera vez que la habían derrotado. Desde ese día su salud se desplomó como castillo de naipes. En 2 años, la vida le pasó factura de todo lo que sembró. Y su triste final, un derrame cerebral en la soledad absoluta.




sábado, 2 de febrero de 2013

ENTERRANDO A MAMÁ (PARTE 2)

Siempre recordaba la última conversación de sus padres en plena clínica, en plena terapia intensiva...
-Te lo voy a decir antes de callarme para siempre: no sé cómo pude casarme con vos, aguantarte estos 19 años y que Sofía sea tu hija-
-Sos un cagón, impotente ¿no te daban los huevos para decirlo? te desenchufaría el suero, inútil- Sofía le dio un beso al padre, le dijo que lo amaba al oído y se retiró llorando, insultando a la madre. Terminó demorada en la comisaría por disturbios. Cuando la soltaron y llegó a su casa, recibió la peor noticia.
En el velorio estuvieron separadas y ni se hablaron. Doña Hortensia, inmutable y resentida.
-Siempre el mismo cagón, no le daban los huevos para bancarse la vida- iban a despedir a Don Amadeo   ignorando a la viuda.
-¡¡Claro, si este hijo de puta sensiblero pensaba en los demás, como si los demás le dieran algo!!-


Mira el reloj. Nueve y cuarto.
Es su primera mañana solitaria y como tal, se siente fuera de contexto. Entrar a la cocina y no oír al insoportable de González Oro atronando las paredes. Sofía en un arrebato toma el grabador Ranser modelo 1975 y con gran estilo lo estrola contra la pared. Se caga de la risa.
-Mirá lo que hice con tu podrida radio, hija de puta. Metete a González Oro en el orto- toma una bolsa del super chino (de las que coleccionaba Hortensia por si las dudas) y junta uno por uno los pedazos. Pone la pava, camina al living y al fin prende el centro musical de su padre, apagado hace unos 12 años... sí, 12 años sin usarse. El último en usarlo fue aquel noviecito que pudo llegar a conmover al cascote viviente, como llamaba Sofía a su madre. Si no se le hubiera ocurrido prenderlo, no hubiera terminado con el palo de la escoba partido en su cabeza, con 5 puntos de recuerdo y deseándole buena suerte con su vida a Sofía.
Comprobó que funcionaba todo. Cassettera, la compactera, la radio, los discos.
-Los discos de papá, deben estar guardados todavía- fue al desván y ahí estaban, llenos de tierra y olvidados. Desempolvaba y lloraba. Beatles, Hollies, Rolling Stones, Queen, Pescado Rabioso, Sui Generis, Led Zeppelin. Mientras tomaba mate se tomó el trabajo de buscarles su lugar original en el living. Agarró todas las revistas de chismes y farándula y las despachó a la calle. Puso Una noche en la ópera y con alegría reordenó el modular.
Se sentía justiciera de darle a su padre lo que le quitaron.

Cerca del mediodía terminó. Se decidió a eliminar todo vestigio de su madre luego de almorzar.

Y cerca de las seis de la tarde, terminó de meter todas las cosas de su madre en su pieza, cerró con llave y tiró la llave.









sábado, 3 de noviembre de 2012

ENTERRANDO A MAMÁ (PARTE 1)

Arrojó el último clavel sobre la tierra recién removida, recién esparcida, y la primera sensación fue la de una cadena rota. Ya está, no vale la pena seguir llorando, derramar una sola lágrima más.
La saludaron los deudos, se despidieron uno por uno de ella y la dejaron sola
-Disculpe señorita, quisiera saber si ya se marcha o si la esperamos unos minutos más- el chofer de la funeraria aguardó el sí o el no; ahí estaba, fría e inmutable, dura y vacía.
-Bueno, vamos, ya me harté de mi mamá, lléveme a casa por favor- Sofía en realidad no estaba para nada triste por la muerte de su madre. Ese ruido a cadena rota que sacudió su cabeza fue eso: desencadenarse (y alguno apuesta a que tarde, algo tarde, quizá tarde, demasiado tarde, muy tarde, probablemente tarde, a todas cuentas tarde, silenciosamente tarde, implacablemente tarde, tarde a secas) a los 37 años. Viajaba en el auto y aún permanecía con su mente en la nada, el chofer de tanto en tanto miraba por el espejo pero ni prestó atención... obvio, de más está explicar.
-Llegamos señorita, mis pésames y que tenga un mejor día-
-Ya me siento mejor así como estoy, me siento persona de nuevo-
-¿Perdón?-
-Me harté de mi mamá, al fin voy a ser yo. Que quede entre nosotros, por favor- en voz baja.
-Como diga, señorita-
-Gracias por traerme a mi casa- caminó a paso cansino y abrió la puerta. Apenas cerró, se sentó en el piso y revoleó los zapatos a la mierda. Se tomó de los pelos y largó un llanto cerrado. Así un largo rato. Hasta que ese llanto trastocó en sonrisa socarrona.
-¡¿Tenías que morirte para que yo pueda vivir como quiera?!-

La siesta fue larguísima. Sofía se despertó casi a las 10 de la noche. Todavía tenía puesto el vestido negro del velorio. Todavía tenía olor a claveles encima. Todavía tenía olor a muerto. En un ataque, se desnudó y bajó al lavadero. Metió todo en un balde de metal, lo roció con kerosene y lo remató con un fósforo. Fue al equipo de música y puso los Doors como provocando al alma recién desprendida de doña Hortensia. Con los acordes de The end, le cantaba al balde humeante. Acompañada por la voz de Jim Morrison, se bañó apresurada para lavar la noche fúnebre.
Mientras se secaba, prendió el celular y revisó las decenas de mensajes recibidos. Todos sabían de la pésima relación entre madre e hija. De la opresión a la que la sometía. Del miedo que paralizaba y la ataba.
-Seguro estarás festejando, yo te conozco- fue el primero que leyó de su amiga Fernanda.
-Mañana te llamo, pero te imagino festejando, hija de puta- fue el de un ex compañero de trabajo. Trabajo al que debió renunciar por lo imaginado; la madre no soportaba la idea de verla rodeada de muchachos en celo, deseosos de llenar su huequito mágico...

Sofía es única hija. Su padre murió hace 20 años. En esos 20 años no vivió, condenada a soportar a Hortensia y sus manías. Todo trabajo que consiguió, lo perdió. Todo muchacho interesante y de los otros que conoció, los perdió. Toda amiga que pudo hacer más leve su pesar, la perdió. Todo sueño y deseo imaginado, los perdió. Mientras se ponía el camisón y se aprontaba para su primer noche sola, por primera vez en su vida, echó mano a su memoria y lamentó lo que muchas veces dijo a varias personas:
-¿Por qué no se murió esta vieja de mierda en vez de mi papá? ella lo mató con ese veneno que tiene en el alma, es una víbora-



viernes, 13 de julio de 2012

VISITA ILUSTRE (PARTE 6)

-¿Siempre sos así de sexópata?-
-Cuando me siento bien cogida-
Ya ni reparamos en el detalle de si Nadia cae de sorpresa, nos enceguecimos. Nos saboreamos hasta el último poro, Laura se dejó hacer cuanto quise y cuanto quiso probar. Nos echamos dos polvos más, sumando cuatro en total. No recuerdo la última vez que tuve tanto sexo con alguien, ni con Nadia llegué a cuatro, con Nadia fueron tres una noche de año nuevo con ella borracha, muy borracha y totalmente desinhibida y dispuesta a todo.
Nunca más me dio un show completo como esa madrugada.
Y en el último año que pasó nuestra actividad sexual había mermado de golpe. Eso, sumado al deseo por Lau al fin cumplido, hizo el resto.
-Las cuatro de la mañana ¿me acompañás a casa? no doy más-
-Quedate a dormir conmigo...-
-Nos va a enganchar Nadia cuando venga-
-Uf, tenés razón, vamos-

Ya pasó el primer bondi del lunes. Estaba agradable afuera. Con mucho sigilo y con mucho silencio salimos de casa. Ya cantaban los pájaros. Hasta pasó la furgoneta que reparte los diarios en los kioscos.
-Gas, nos re zarpamos, qué cogida que me diste, me duele todo el culo-
-Nena, sarna con gusto no pica, bien que me pediste a lo último- le di una palmada en la cola.
-No me importa que me duela- me abraza -me di el gusto y estoy contenta- me besa.
-Eso me pone bien, que hayas disfrutado. Hace doce horas que estamos solos y ni una queja tuya. O te conformaste o te gustó- llegó el colectivo, subimos y la dejé en la puerta de la casa.
-La próxima en mi cama ¿dale?-
-Como quiera, señorita-
-Andá antes que te agarre la otra, y limpiá todo-
-¿Ahora? ni en pedo, quiero dormir- ya casi las cinco de la mañana y empezando a aclarar. Llegué a casa y me tiré muerto. Manos mal que estoy de vacaciones, si no ni iba a trabajar. Cuando me desperté (casi a las doce) aún estaba solo. Cambié las sábanas (puse las que estaban antes que se vaya Nadia: ya estaban secas) y ventilé el olor a sexo. Prendí la compu y el video porno que filmé con mi amiguita lo grabé en un dvd. Luego lo borré de la cámara y de la pc. Ni una evidencia. La tanga violeta quedó guardada entre mi ropa.
Ya mientras comía solo, me llama mi mujer.
-Hola Gastón ¿todo bien?-
-Sí, acá comiendo ¿vos?-
-Acabo de comer con mamá, en una hora salgo para allá ¿Y Laurita, hasta qué hora de quedó?-
-Cuando vuelvas hablamos y te cuento ¿?dale?-
-Dale, nos vemos-
Descolgué las sábanas y las guardé. Estaba molido. Me acordaba de cómo se sentó arriba mío en el imodoro y cómo se sacó la musculosa... cómo se masturbó para mí... cómo se dejó penetrar por el culo... uf, hervía. Me metí al baño cuando se abrió la puerta.
-Hola mi amor, ya volví-
-Hola Na, me agarraste en el agua- la veo que se saca la ropa y entra conmigo ¡¡No, más sexo no!!
-¿Cómo la pasaste, eh?-
-¿Con Laura?-
-Sí, con Laurita, con nuestra amiguita-
-Igual que siempre-
Nos quedamos callados y un presentimiento me martilla el cerebelo...
-Te dejé solo con ella, no te hagas el boludo ¿cuántos polvos le echaste?-
-No pasó nada, Na: paró de llover anoche y se fue-
-Gastón... estaba todo organizado, decime cuántos polvos le echaste. No la habrás cogido más que a mí-
-¿Organizado qué?-
-Todo... ¿no te llamó la atención tan regalada la trolita de Laurita? ¿justo me llama mi mamá y vuelvo hace un rato?- alguien me puso el bonete en la cabeza.
-Nadia... vos y ella...- empezó a reírse toda enjabonada.
-Sí, Laura y yo. Le di permiso para que te la garches bien garchada, tanto rompe las pelotas todavía con vos, y vos que seguís alzado con ella que le dije que ustedes dos se saquen las ganas y no me jodan más ¿estás satisfecho ya?-
Sí, me pusieron el bonete.
-¿Y vos, dónde estuviste entonces anoche?-
-¿Yo? Bueno nene, me lo bajé al amiguito ese de Laura que no le da bola porque está caliente conmigo.     Así que me saqué la ganas porque me lo quería voltear. No va a joderme más-
-¡¡Nadia, sos una perra!!-
-El pajero me jodía y me jodía, hasta vino una vez acá a hacerse el lindo mientras vos laburás. Ya está, lo calmé-
-Pero mi amor....- me siento un ciervo!
-Quedate tranquilo, en la cama es horrible, ni te hace sombra, es malo para coger-
-Cómo pudiste....-  sí, soy un ciervo
-Nunca nos fuimos infieles, por eso, lo hacemos una vez y listo. Dale, no me hagas trompita, me echó tres polvos ¿vos, cuántos le echaste a Laura?-
-Cuatro... cuatro en total, cuatro polvos- estaba absorto.
-¡Conmigo nunca cuatro! Y decime ¿es buena ella en la cama, lo hace mejor que yo? ¿O es una heladera como decís vos de las frígidas?.
-Ni heladera ni cocina-
Empezó a reírse con ganas. Y mientras nos secábamos pensaba que las mujeres son peligrosas.

Muy peligrosas.
Y nosotros los hombres, unos boludos.

Demasiado boludos.


FIN

(basado en una anécdota muy real que viví)

sábado, 30 de junio de 2012

VISITA ILUSTRE (PARTE 5)

Sin decir más, se puso en cuatro y se abrió lo más abierta posible. Al verle el agujerito del culo me enloquecí.
-Mejor te lo entrego por si no volvemos a hacerlo, pero hacelo despacio- apoyé mi lengua y lamí de a poco, mojé bien su culito. Ella jadeaba como puta, disfrutaba esta ¿novedad? (no le creí eso de que jamás hizo sexo anal) Seguí con la lengua hasta que le siguió un dedo. Delicadamente se lo metí hasta donde pude. Laura transpiraba y se le entrecortaba la respiración. Ni protestó. Se lo saqué y suspiró. Volví a meterlo sin problema, gozaba de lo lindo. Ella misma empezó a moverse.
-Gas, me está gustando, seguí-
-¿En serio?-
-Sí, meteme la pija pero despacito, quiero probarla- me arrodillé en la cama, me acerqué y me la humedecí. La apoyé en la entrada y tembló; muy de a poco comencé a penetrarla. Al principio me hizo parar, tuve que sacarla y volver a empezar con la penetración más despacio que antes. Con mucho cariño conseguí meterle el glande, y desde ahí avancé con más comodidad. Lau gemía y se arqueaba. A mí me ardía un montón, pero la calentura de estar con Laura podía más. Cuando nos quisimos acordar la penetré completamente y estaba bombeando como loco
-Si, Gastón, me volvés loca, cogeme por el culo, soy toda tuya, dame más- y finalmente eyaculé. Laura estaba empapada de la transpiraciçon. Se la saqué (toda irritada) y caí muerto a su lado...

-¿Te duele?-
-Un poco pero qué me importa, estuvo buenísimo. Me desvirgaste el culo, la concha tuya- se puso boca abajo.
-¿En serio tu primer anal? ¡mentirosa!-
-¡¡En serio, boludo!!
-¡¿En serio?!-
-En serio, boludo, nunca se lo di a nadie en 33 años. Sos el primero que me la mete toda entera, el otro ni la mitad de la cabeza me metió- se levantó de las cama a duras penas y fue a ducharse. Me fascinaba verla desnuda, toda transpirada, chorreada, agotada y feliz. Fui tras ella y nos duchamos juntos. Me chupó la pija bajo el agua y me dejó sacarle fotos y nos cambiamos. Me ayudó a arreglar la cama, a limpiar, sacar el olor a garchada, a sexo, a pecado, y metimos las sábanas en el lavarropas.

Me regaló la tanga violeta...

-Te la dejo de recuerdo, te la ganaste- volvimos a besarnos. Fuimos a la cocina y seguimos tomando mate.
-Gastón, quiero que sepas que siempre me gustaste, que estoy arrepentida de cortarte el rostro hace 8 años y que nunca quise lastimarte, no me animé a tener una relación en ese momento y que lo de hoy no lo tenía planeado, sucedió porque quisimos y de esto ni me arrepiento de haberlo hecho. Lo disfruté y no me lo voy a olvidar nunca-
-¿Lo decís porque te hice el culo?-
-¡Estoy hablando en serio, no seas pelotudo!-
-Nunca dejaste de gustarme, Laura, cuántas veces quise que pase y me resigné a desearte por siempre, me volvés loco pero me dejaste desamparado hace 8 años, te necesitaba y te escapaste-
-No estaba preparada para estar en pareja, yo no estaba bien y nos iba a ir mal. Pudo ser peor haber aceptado. Yo también sufrí por dejarte ir-
-Ya me casé, nena...- Laura empezó a llorar. La besé.
-Gas, hice todo mal, me entregué porque sí, ya no pierdo nada, no lo hago de puta o mala mina, no quería morirme sin haberte tenido- Uhhh, re pirada la loca....
-Pero te entiendo, nena, yo también quería tenerte antes de morir. Nos dimos el gusto, nos echamos dos polvos, lo disfrutamos, hubo piel, no lo arruinemos ahora...-
-¿Y ahora?- silencio espeso.
-¿Querés que de tanto en tanto nos echemos un polvito, un par de veces al año?-
-¿Nada más que sexo?-
-Para vernos a escondidas, sí, obvio-

Laura fue al lavadero, se lavó la cara, se quedó en silencio mirando caer la lluvia. Otra vez diluviando. Nadia me manda un mensaje que se queda a dormir con mi suegra, llueve demasiado para volver y ya es algo tarde para andar sola por la calle. Le contesto que Laura aún está conmigo y que acá diluvia.
Suena el celular de Laura y lo atiende.
-Hola Na, sí, acá estoy todavía con tu marido, no para de llover. Apenas me fui se largó... sí, apenas pare me voy a casa... ¿que no venís, te quedás con tu mamá?... Uh, bueno, nos vemos otro día entonces... ¿que qué hicimos?- me mira picarona- hablamos mal de medio mundo, boludeamos en internet...¡¡nada che!!... eso es idea tuya, chau- corta y vuelve a mirarme seria
-Me parece que presiente algo-
-Te estás persiguiendo-
-Me preguntó qué hicimos acá toda la tarde encerrados-
-Lo que ella no puede por el momento- nos reímos los dos.
-¿No te da culpa cornearla? ¿A cuántas te volteaste en este tiempo?-
-Sos la primera con la que la engaño, hace 8 años que no cojo con otra mina, jamás lo hice en este tiempo-
-No me jodas-
-Posta te digo: ni sé si siento culpa, debe ser de las ganas de garcharte que tenía que me siento más cumplido que culpable, tantas ganas reprimidas que ni pensé en Nadia-
-¿Nada más que eso, que ganas de voltearme?-
Creo que Laura necesitaba ahondar y sacarse una duda, ya que la ocasión lo ameritaba. Si llegamos a tanta intimidad, podía más.
-En este instante, sí- le respondí a lo que buscaba -solo sexo. Me encantás, me volvés loco, me siento muy bien a tu lado, pero cambió todo. Por eso te propongo lo de echarnos un polvo cada tanto, sin culpa sin compromiso con ganas, y que podamos pasarla como hoy, o mejor-
-Gas...-
-No te calles-
-Gastón, me tienta la idea, pero... ¿cuánto podemos seguir cogiendo a escondidas? Yo no quiero quedarme soltera-
-Yo no dije que te quedes sola!-
-Acabás de decir hace un rato que te sigo gustando como hace diez años-
-Ya lo sé-
-¡¿Y?!-
-¿Querés que la deje a Nadia por vos, a eso vas?-
-No, no quiero que la dejes, si yo encuentro a un tipo vamos a tener que cortarla-
-Si lo sentís así, que sea así- me mira rara...
-¿Así de simple lo decís?-
-No esperarás que me arrodille y te llore-
-No sé... me asombra tu frialdad, pareciera que toda esta intimidad que pasó hubiera sido un trámite burocrático-
-Un momento... decime Lau... ¿tan importante fue para vos y lo estoy pasando por alto, te estoy hiriendo? trato de hacerlo poco importante para mí para no involucrarme tanto, para que no nos involucremos tanto, para que sea solo sexo ¿te importa mucho?-
-Gas, esto fue re importante para mí, y si querés quitarle importancia es porque te importa. Eso me tranquiliza-
-Claro que me importa, me re gustó estar con vos- nos besamos. Al fin terminó de llover. Agarro la cámara y nos miramos cómo quedamos filmados. Nos reímos.
-No puedo ser tan trola, esa no soy yo-
-No quisiera imaginarme lo que eras desnuda hace diez años cuando te tuve a tiro-
-¿Puedo confesarte algo?-
-¿Qué?-
-Tengo fotos desnuda a los veintiuno, me las sacó mi novio de aquel entonces. Encima las llevó a revelar el hijo de puta, me vieron todos en esa casa de fotos, no fui nunca más ahí-
-Y me las vas a mostrar, eso querés decirme- no podía esperar eso de ella, fotos en bolas!
-Mmmm, tal vez, si te portás bien. Pero que me filman sos el primero-
-Mirala vos a la putita!!! Le gusta que la fotografíen, que la filmen-
-Ja ja ja, esa noche me hizo poner en pedo y me comió la cabeza. Cómo se aprovechó de una mujer borracha-
-Hoy no estabas para nada en pedo! Y mirá adónde llegaste-
-Bueno che! ahora tengo 33 y pienso distinto, estoy más animada, y me chupa un ovario todo, me chupa un ovario lo que digan, si no lo hago ahora a los 50 jamás, mirá si a los 50 me voy a poner a
filmar videos porno caseros mientras garcho, ni loca-
-Yo calculo que a los 50 vas a llegar bárbara, si con 33 ni panza tenés-
-¿Vos creés?- hay que levantarles el ego a veces...
-Obvio, tenés el mismo lomo que a los 25-
-Hijo de puta, chupamedias-
-No, eso no... chupaconcha soy- empezó a reirse y nos abrazamos y volvimos a besarnos. En un santiamén, otra vez erecto.
-Gastón, la tenés dura- me pasó la mano.
-¿Cogemos?-
-¿Más? Dale. vamos a la cama.